lunes, 28 de marzo de 2016

Berlín, inspiradora a la par que revolucionaria

Hace unas semanas regresé de Berlín con una sensación revolucionaria. Intuyo- no sé si hábilmente- que esto se debe al carácter reivindicativo que queda plasmado en ciertos monumentos, calles e, incluso, en la personalidad de los habitantes que conforman la ciudad. Berlín es irreverente. A priori, jamás hubiese adivinado que se tratase de la capital de la sobria y formal Alemania.


La ciudad berlinesa es un templo para los amantes de la historia del mundo actual. Berlín trata de cultivar a sus paisanos y a los turistas que acoge, mostrando los resquicios del acontecer que tuvo lugar en sus calles. La cultura hace la revolución; es imposible una revolución sin cultura y, permítanme añadir que, sobre eso, Berlín tiene idea.

Iglesias Álvarez, Irene | Berlín Wall: Save Our Earth.

La capital alemana es una ciudad moderna, tras la 2º Guerra Mundial, la mayoría de la metrópoli, junto a los edificios y monumentos más significativos, quedaron destruidos. Aún así, Berlín está repleta de lugares que descubrir: la famosa puerta de Brandemburgo, la catedral de Berlín, el Reichstag, Checkpoint Charlie, la Isla de los Museos y el emblemático Muro de Berlín, entre otros.

Iglesias Álvarez, Irene | Brandemburg Tor sunset.


Siempre la consideré especial. A día de hoy, he averiguado el porqué: es una ciudad valiente, luchadora, reivindicativa, soñadora, tolerante e inspiradora. Ich bin ein berliner!

Iglesias Álvarez, Irene | West Side Gallery, Berlín.
En un contexto diferente, años más tarde, con el muro a medio derruir y convertido en una obra de arte liberal, oponiéndome a la famosa frase que pronunció Reagan: "Señor Gorbachov, eche abajo este muro", he de decir que ojalá siga en pie muchos, muchos años más.

Ha sido un placer, Berlín. Nos volveremos a ver.


No hay comentarios:

Publicar un comentario